Tabú
En una
sociedad en la que los chismes se pasan de boca en boca, los tabús son una
razón más para quedar atrapados en el "qué dirán?".
Nuestra sociedad y nuestra cultura no nos han enseñado a ser honestos, ni a valorarnos por ser personas íntegras.
Una persona íntegra no es precisamente una persona que jamás ha cometido una falta ni un error, sino más bien, una que lo reconoce, una que no se enorgullece de ello, y una que lo enmienda tan pronto como posible, para seguir caminando por la senda de la vida, intachable.
Las personas que transmiten los chismes no son personas sin tacha, sino personas que se adelantan a sacar a luz faltas ajenas, antes de tratar con las suyas propias, las cuales siempre negarán e impedirán que se promulguen; a través de la intimidación, la seducción, y el engaño.
La ciencia enseña y transmite aquello que se ha comprobado verdadero a través de los experimentos prácticos. De aquí que todo aquello que prueba ser falso termina por caer y desaparecer.
En nuestra sociedad hemos edificado sobre “chismes” como si éstos hubiesen sido verdades. Y es por ello que no hemos logrado la paz verdadera y mucho menos la justicia.
Los gobiernos opresores ejercen la ley desde el trono del temor. Las personas se someten por miedo o intereses egoístas, quedando la verdad vedada y enterrada por siempre.
Hoy me atrevo a hacer un reto. ¿Quién se atreve a pensar y a juzgar lo “contado” de diferente manera, interpretándolo al estilo de Sherlock Holmes, atando un cabo con el otro, dándole forma a un rompecabezas que supuestamente ni existía?
Un ejemplo para esto son las “brujas” quemadas durante la época del
oscurantismo.Mujeres apartadas de la sociedad: Una sociedad corrompida por el temor. De brujas se les acusaba, y por brujas se les ejecutaba. ¿Cómo poder comprobar que no fueron mujeres solas, castas y puras, sin nadie que las defendiera ni peleara por ellas, que se negaron a someterse a la prostitución o a la depravación para “salvar” sus vidas? Ejecutadas, en realidad, por no haber aceptado sujetarse a la corrupción y participar de la injusticia.
“No le hables”, decía el tabú: “Es una mala mujer.”
¿Si no se le hablaba, cómo se sabía que era mala? ¿Si no podían aproximarse a ella, cómo comprobar su falta, su pecado y su maldad? ¿Por qué tenía que ser libro de brujería lo que leía con tanta entrega, y no una Biblia que la fortalecía para mitigar sus penas?
“¡Quémenlo todo!”, decía la orden.
¿Para qué? ¿Para purificar, o para destruir las pruebas que comprobaban la inexistente maldad y un régimen oscuro deveras?
“El que esté sin culpa, tire la primera piedra”, enseñó sabiamente Jesús. Pues así como tú hagas se hará contigo.
Es mejor juzgarnos severamente y tratarnos duramente a nosotros mismos, y no señalar sin temor y con tanta facilidad al vecino, porque ya otro insensato se atrevió a abrir su boca sin medir consecuencias eternas. Empujados por la presión social, sin el freno de la ética y la moral, ni la conciencia de un Dios que todo lo ve y todo lo juzgará con equidad.
Pensemos. Juzguemos. Analicemos, considerando por un momento que podría ser nuestro propio caso.
La justicia enseña que nadie es culpable hasta que se pruebe su culpabilidad. ¿Por qué gozarnos de la desgracia ajena y llamarle justicia? ¿Por qué no concentrarnos en la ley perfecta del amor que no daña y sólo hace bien pordoquier?
¡Qué el amor no se vuelva un tabú! ¡Qué el amor no pase a ser una ilusión romántica porque la maldad lo dejó enterrado y la verdad ya no se encuentra acerca de él porque ya no hay quien lo practique debido al temor!
¡Qué el amor siga siendo la luz, la quietud, la alegría auténtica que atrae al niño para que se acerque sin temor!
No existe amor sin verdad.
No existe verdad sin amor.
El amor no es debilidad ni falta de justicia.
El amor es fuerza, misericordia y justicia.
El amor es un caballero cortés que respeta la voluntad del hombre.
El miedo y el engaño son dos despiadados asesinos y ladrones que no esperan invitación ni se detienen ante la petición ni la declaración de: “no te deseo, no te quiero”.
Sepamos reconocer al enemigo y al amigo. Sepamos identificar la verdad y la mentira. Sepamos diferenciar a una bruja de una mujer casta y santa. Sepamos detener el fuego antes de que arda en el lugar equivocado, y sepamos dirigir nuestras vidas y nuestra sociedad por el camino de la inteligencia y la verdad que no permitirán que una vida sin fruto ni felicidad sea lo único que nos toque al pasar por este mundo.
“El miedo es la ausencia de amor.
El amor hace que se retire el temor.”
Ami C.B.
El Abrazo
Es maravilloso saber
todo lo que un abrazo puede hacer;
Un abrazo puede animarte
cuando estás desanimado.
Significa:
“¡Bienvenido a casa!”,
y “¡Qué bueno verte! ¿Dónde habías estado?”
Un abrazo puede consolar
a un niño pequeño en su dolor.
O una casa vacía llenar
del calor del amor.
Es algo tan especial el abrazo
que ha de ser la razón
por la cual Dios nos dio los brazos.
Le dice a nuestros padres cuánto los amamos
después de que nos casamos.
Los abrazos son dulces para las hermanas,
tiernos para los hermanos.
A los abuelos les gustan
más que el pastel de helado,
y si tienes suerte, tal vez tus tías los quieran
más que a sus gatitos, siempre a su lado.
Los perritos los adoran;
los gatitos los añoran.
… ¡El Abrazo! … No hay dudas acerca de él:
Es una luz que
cautiva, que deleita,
y que el corazón
alienta.
Trae un arcoíris
después de la tormenta.
“¡Cuánto te
aprecio!”,
es otra de tantas
cosas
que el abrazo
puede decir,
y también: “¡Cuánto me duele verte partir!”
Un abrazo es un
rompe-barreras;
Con él, el
lenguaje no encuentra fronteras.
Y hace de tus
viajes
experiencias más
agradables.
No es necesario
hablar
acerca de tu
repertorio de ellos,
entre más das, más
tienes de ellos…
Así que ¡abre esos
brazos sin retraso
y vé hoy mismo a
darle a alguien un abrazo.
Traducción del inglés y arreglo de Ami C.B.
Canción:
"Un alma en pena" Lucía Méndez
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